Relaciones de familia - Hijo
Relaciones de familia- Hijo
El es tu alegría mas grande, el hijo, el cual ha sido traído por el deseo de tu corazón, la esperanza que le dejas al futuro. Aun así los placeres de la paternidad deben ser atenuados por la necesidad del castigo, ya que el joven no se convierte en un hombre sin disciplina. Todos los jóvenes crecen, pero no todos crecen para transformarse en hombres.
Grandes son las obligaciones de un padre, y graves son sus responsabilidades hacia su hijo, ya que el futuro del joven yace totalmente en sus manos.
Recuerda que tu hijo te imitara en palabras y acciones, y que la mejor instrucción es por el ejemplo. Si esperas que el haga aquello que tu no haces, o que no haga aquello que tú haces, entonces eres injusto e indigno de tu cargo como padre.
Si tu hijo llega a la madurez careciendo del conocimiento de las cosas que un hombre debería saber, si él posee una forma de ser sombría y una naturaleza dispuesta a lo enfermizo, si es un enclenque o un disipador, entonces él es una desgracia para ti y una condena a tu paternidad, ya que has fallado en la más importante obligación de un hombre.
Tu hijo es lo que tu lo has hecho ser, si el crece para ser un fracasado o un enclenque, no añadas a tu falta de merito rechazándolo. El sigue siendo carne de tu carne y tu responsabilidad y carga, en la totalidad del tiempo aun podrás reparar el daño.
El primer paso en traer hijos dignos al mundo es elegir sabiamente a su madre.
Riquezas y posición puede que un padre no pueda darle a su hijo, pero ejemplo y buenos consejos, disciplina y una mano guía hacia la madurez pueden ser dadas por todos los padres. Estos son los derechos de nacimiento de cada hijo. Maldito será el hombre despreciable que les niegue a sus hijos este derecho de nacimiento.
Ningún hombre se ha volteado contra su padre y dejado su hogar por no haber sido otorgado con riquezas y posesiones, pero muchos han abandonado a sus padres por no recibir la debida instrucción, guía, y oportunidades.
Maldito sea el hombre que acepta la alegría de traer hijos al mundo, pero evade la responsabilidad de criarlos. Sus hijos no lo olvidaran, y en su vejez se volverá vacio y lleno de arrepentimiento y reproche.
El castigo en el hogar es una preparación adecuada para la disciplina de la vida. No hay ninguna otra manera más que por la sabia y adecuada crianza que el joven podrá ser preparado para la vida.
No es suficiente que un hijo sea igual de buen hombre que su padre, la vida progresa y tendrá que ser aun mejor.
Ya sea que tu hijo crece para ser una bendición o una maldición para ti, o ya sea que se convierte en alguien útil o inútil, esto depende enteramente en tu sabiduría, guianza y cuidado. No pienses que la tarea puede ser tratada a lo ligero, o vivirás para arrepentirte de tu insensatez. El árbol cuando joven puede ser torcido, pero el árbol ya crecido es inalterable. Si es indecoroso, otros hombres lo tiraran abajo.
Por consiguiente, comienza su instrucción cuando empiece a caminar, y mientras va creciendo, nutre sus pensamientos con las máximas de la sabiduría. Cuidadosamente guía sus pasos hacia la madurez, ya que hay muchos pozos y caminos impropios en la vida.
Tuerce su naturaleza en la dirección correcta mientras es aun flexible. Moldéalo con rectitud mientras sea maleable. Muéstrale la dirección correcta cuando aun es joven y vigila sus inclinaciones. Si hábitos malvados aparecieran, elimínalos antes que tomen raíz y desarrollen fuerza. Castígalo con moderación, ya que demasiado castigo demuestra una crianza defectuosa. Deja que el castigo sea solo cuando necesario.
Guía, pero nunca obligues, siempre trata a su madre con respeto y afecto, ya que si encuentras bienestar y alegría con tu esposa, el también la encontrara con la suya. No le dejes una herencia de tristeza.
Así el crecerá con encanto y fuerza, un hombre de honor, noble y recto en sus maneras, un hombre verdadero. El se levantara por encima de hombres menores como se levantan los robles por encima de la maleza, y aunque tú puedas haber fallado en todo lo demás, este logro coronara tu vida de éxito.
La tierra virgen es tuya para cultivarla como lo desees, es fértil y receptiva. Asegúrate que no le falten cuidados, ya que si no la administras, se mantendrá infértil e infructuosa. El buen pasto que es descuidado produce malas hierbas en abundancia, ¿y quién es el culpable, el pasto o el cuidador?
La semilla que plantes producirá una cosecha para ser recogida por la totalidad del tiempo. Las malas hierbas que te descuides de no quitar se multiplicaran y contaminaran la cosecha. Una cosecha de regocijo y orgullo puede ser tuya, de acuerdo a como la siembres y la atención que le des, lo que siembres cosecharas.
Deposita en el tus tesoros y el conocimiento que posees, tus esperanzas y aspiraciones, y el acumulara beneficios mayores que todos tus sueños. El podrá transmutar las cenizas del fracaso y la amargura, en el oro del éxito. Piensa bien en cómo te presentas ante sus ojos, ya que para el tu serás su inspiración o su desventaja.
Ensénale a tu hijo a ser varonil, porque él está destinado primero que todo y sobre todo a ser un hombre. No lo dejes adquirir sus maneras en los lugares donde se juntan las mujeres. Un hijo necesita la mano firme de un hombre, ya que la mano de una mujer es demasiado suave.
Instrúyelo en los hábitos de la disciplina y el auto control, así el será un maestro de su vida. Muéstrale el error de la fanfarronería y de vanagloriarse. Instrúyelo en lo necesario de la auto abstención masculina, muéstrale lo incorrecto de la ingratitud y las maneras femeninas. Y si se convierte en un seguidor de la falsedad, un impostor o un hipócrita, entonces el será un monumento a tu eterna vergüenza.
Instrúyelo en la moderación, en las maneras sanas de vida. Ensénale la insensatez de la indiscreción, así podrá evitar las caídas de la vida. Instrúyelo en la diligencia, así podrá volverse un maestro en su oficio. Muéstrale la debilidad de la insinceridad, así su corazón podrá ser fuerte. Instrúyelo en todas las cosas en las cuales has tenido éxito, y ensénale donde has fallado.
Instrúyelo para que sepa llevar armas y en el arte del combate y la defensa. ¿Más que uso tiene enseñarle la sabiduría, enseñarle una habilidad y mostrarle una buena forma de vivir, a menos que también tenga la habilidad de defender y retener estas cosas?
¿No es inútil instruirlo en defender al débil, a pelear por la justicia y a oponerse al opresor, a menos que también se le sea dada la habilidad y fortaleza para hacerlo? ¿Lo enviarías a pelear con un león, armado con una rama?
¿Le vas a enseñar a tu hijo a pelear por una causa y enviarlo al combate sin ningún arma? ¿Le darías posesiones, un hogar y honor y después le negarías la habilidad para defenderlos?
La ley decreta que cada cosa deseable debe ser conseguida con esfuerzo y cuando conseguida esta deberá ser defendida. Nada que sea bueno llega fácilmente o es fácilmente conservado.
Dale a tu hijo confianza en el mismo y en su gente. Dale orgullo en su nación y en la gente de su misma sangre.
Incúlcale a través del ejemplo el amor al aprendizaje, si carece de inteligencia, tiene manos, ensénale una habilidad.
Ensénale a llevar todos sus asuntos con hombría: lo bueno con cautela, la poca fortuna con fortaleza y el desastre con coraje.
Ensénale a pensar y a cuestionar con razonamiento. Enséñale a confiar en su propio juicio y a ser auto suficiente. Si no te pregunta nada y está de acuerdo contigo en todas las cosas, pregúntale si es realmente tu hijo. Si pasa demasiado tiempo en los lugares de las mujeres, ponlo boca abajo.
Instrúyelo temprano en las maneras de Dios, ya que si la semilla no es plantada temprano, la planta no florecerá en su estación. A menos que la fragancia de la creencia en el Verdadero Dios la rodee, la vida es vacía y sin sentido, ya que carecerá de calor y vitalidad. No tendrá propósito mas allá de placeres pasajeros y la acumulación de cosas que serán quitadas en algún momento. El seguirá tu buen ejemplo.
Muéstrale los caminos del bienestar y la paz. No le niegues una niñez alegre. Respeta a su madre así el aprenderá a respetar a su esposa. No tengas disputas con tu esposa en su presencia, no sea que el piense que está bien tener disputas con la suya. Aquello que tú haces el también hará, y si tu no posees la sabiduría para vivir en paz en tu propio hogar, entonces el será un hijo de la desgracia.
No dejes que tu hijo viva alejado de las cosas de tu vida, las cosas que tu sabes ahora el las sabrá mas adelante, las cosas que tú haces hoy el hará el día de mañana.
No le puedes enseñar a tu hijo coraje y deber, fortaleza y afecto, temple y diligencia. Estas cosas en las heredara por el ejemplo, por ende deja que cada una de tus palabras y acciones en su presencia sean consideradas.
Si tú eliges a su madre imprudentemente, ten en mente que tú has hecho la elección, el error es tuyo y no de él. Por ende no la pongas fuera de tu hogar y le niegues su amor, ya que tú, habiendo elegido tu carga, debes ahora cargar con ella.
La forma de vida que tú has heredado fue dispuesta por la generación de tu propio padre. La vida de tus hijos serán dispuestas por tu generación, no la suya. ¿Te reprocharan estos, o te elogiaran?
La generación de padres perfectos será seguida por una generación de hijos perfectos, y en esos días, vivirán en una tierra perfecta.
Las guerras no están hechas por los hijos sino por los padres, no hay hijos criminales, solo padres indiferentes. Si un hijo coge un látigo para golpear a su esposa, es la mano del padre que lo puso ahí. Si un hombre acecha a otros hombres para robarles o para cometer un acto de maldad, su padre está de pie a su lado apoyándolo.
Cuando un hombre camina el camino de la maldad, sus manos están en las manos de su padre. Cuando un hombre es capturado por sus malos actos, su padre lo persigue en su prisión.
Las acciones de un hijo, ya sean buenas o malas, se reflejan en su padre. Tanto como un padre se satisface de los logros de su hijo, así también no podrá escapar la nube de sus fracasos.
No digas que otros lo han llevado a los caminos de las malas acciones. Si una vivienda está bien construida, soportara el asalto del viento o el clima. Si es defectuosa, ¿de quién es la culpa, de el constructor o de la estructura? si buscas culpar a otros por la crianza de tu hijo, revelaras tu propia carencia de previsión y cuidado por su bienestar. Si delegas la instrucción de tu hijo a otro, es tu responsabilidad ver que la instrucción sea adecuada.

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ya me gustaría a mí tener un hijo¡¡
lejano | 2009-06-23 - 12:04:39 GMT 1 #
el hijo..lo más importante, a ver si alguna vez tengo uno¡¡
cursos | 2009-06-24 - 10:07:15 GMT 1 #
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Seslimanken | 2009-06-25 - 20:21:59 GMT 1 #